22 oct 2008


Este poder que tengo sobre vos, mi amor
no lo quiero más
no lo sé usar
no lo quiero usar

Bajar las armas y amar
besarte el alma sintiendo
que si la guerra para acá
el trampolín de lo bonito
saltará sobre nosotros

el río se bañará en nosotros
al camino le pesará nosotros

12 oct 2008

A ver Gastón

La lluvia puede mojar la cabeza del cadette. Puede mojar todo su cuerpo si no tiene piloto. Puede poner alerta a los conductores de autos. Puede traerte todo lo que no quieras. Tambien te puede hacer bien. Ella te quiere mojar, te quiere enseñar cosas. Y uno la quiere esquivar, otro abre el paragüas, otro se queda mirándola desde un toldito.
Te comés una pasa de uva y todo está bien. Si lo pensás dos veces, o si no lo pensás, llegás siempre a lo mismo: todo, pero todito todo, está bien.
Y sí escuchás música, te ponés lindo. Si la sabés elegir no te puede jugar en contra. Hay chicos que tienden a hacerse mal todo el tiempo, quizás nosotros somos uno de ellos tambien. Pero al toque que te reíste perdiste: te volvés a dar cuenta que todo marcha como una comparsa de barrio.
Y ahora te prendés un cigarro. La mezcla con la pasa de uva es increíble. Habla tanto de mí que empiezo a temer esto de "ser un despistado de mí". Ja!. La pista sería yo.. y estar despistado sería estar perdido o lejos de mí.
Pero nada puede dejarme fuera de la pista, a decir verdad. Yo creo ser el hombre más estúpido sobre la tierra. Pero sabés por qué? Porque mi ideal de hombre es muy grande. Tendría que mirar dentro de mí y ver que con esta estupidez gigantesca puedo volver a pista y ser un gran conductor o al menos conducir bajo los efectos de lo que yo elija.
Ahora lo veo todo un poco más claro: La pista, o el camino, es hacia mi y es lo turbio. Recorrerme y chocar, morader banquina o pinchar rueda.. eso es lo que me deja fuera de la pista. Entonces vuelvo a ver que si de conocerme se trata, nada, pero nadita nada, puede estar tan mal.


Te quiero vida. Pocas veces lo siento y muchas menos te lo digo, pero me interesás bastante y sé que sos buena gente.

Un beso

Manu, el tonto.

5 oct 2008

Fotocopia

Uno no puede esperar tanto para hacer un trámite -dije-. La cola es siempre la misma o cada vez más larga. Mis compañeritos de fila hablando del clima y yo asintiendo. Allá adelante la clásica señora que se queja porque escuchó mal, elige la violencia a la paciencia. Atrás de ella sigue el señor al que hay que explicarle todo dos veces. Atrás de él viene ese que va a tardar mucho tiempo, porque lleva una carpeta gorda con varios trámites. Adelante mío un petiso narigón se saca la cera de una oreja mientras lee un papelito que parece ser "el papelito explicativo para ir a hacer trámites". Era un papelito erróneo. Su creador había olvidado el primer y más pesado de los pasos: Hacer la cola, hacer fila o, simplemente, esperar.
Entendí, al fin, por qué la fila no avanzaba y el tiempo pasaba tan rápido.
Pensar en la fila. Pensar en la posibilidad de pensar la fila. Pensar si la fila era una creación del pensamiento o era real. Pensar en lo real. Pensar la realidad me había hecho tomar una postura tan peculiar que ahora entiendo por qué no avanzo. Por qué hace rato que no avanzo.
Apenas llegué era el último. Pero, haciendo cuentas, hacía 20 años que era el último. Esto no podía seguir pasando. Estaba yo como escoltando al último, siempre acompañándolo. Interactuando con él. Detéstandolo o simplemente envidiándolo por su posición privilegiada. Ser escolta del último me convertía en el último y jamás lo había pensado así.

Disculpe señora -dije-, estaba yo primero.

30 sept 2008

Homo-Cadettus

El nombre científico, asignado por Ollacarizqueta en 2008, alude al rasgo biológico más característico: cadettus significa "cadette" o "capaz de repartir cosas", y se refiere a la consideración del hombre como «animal repartidor», al contrario que todas las otras especies. Es precisamente la capacidad del ser humano de realizar operaciones prácticas que especies demasiado cómodas (como el retro-sapiens) ya no pueden encarar por cuestiones socio-emocionales y simbólicas muy complejas.
Los cambios fisiológicos que este ha sufrido se presentan como un aumento en progresión de cayocidad en sus manos. Sus piernas, muy fuertemente constituídas, han adquirido una fibrosidad ya extinguida en otras especies. Su cabellera, con el correr de los siglos, muestra una marcada tendencia a convertirse en un casco de pelos debido al viento con el cual se enfrenta en la odisea del reparto. Su capacidad cognitiva presenta un deterioro paulatino debido a su relación frecuente con especies patronales. Su cerebro, como entidad funcionante, se nos presenta trabajando en condiciones de auto-superexplotación. Esto se debe al tiempo que tiene, entre reparto y reparto, para pensar-se; cosa que lo deja por fuera de toda capacidad de toma de decisiones.

26 sept 2008

1.

Ellos lo habían logrado todo. Tuvieron la mejor idea y la llevaron acabo. Planearon dejar de hablar. Imaginaron una sociedad basada en el silencio, en la percepción sensible de los estados de ánimos de los demás. ¿Qué podría salir mal si, estando alguien en un estado de fatiga y enojo, nadie vendría a decirle aquello que lo irritaría aún más y desataría el enfrentamiento verbal?.

Ellos supieron muy bien que lo que el hombre decía era totalmente lo contrario a lo que hacía, y que el obstáculo a sobrepasar, no tenía por qué ser el "actuar/no-actuar"; sino, el ojo de análisis debía posarse sobre el "hablar/no-hablar". Se dijeron a sí mismos: "Si intentamos transformar la dualidad "hablar/no-hablar" el problema de la acción desaparecería. Si nosotros decimos nada, nada tendríamos que cumplir, con nada tendríamos que apoyar nuestras palabras. Pero atentos señores! -exclamaba el más hablador- no se trata aquí de la abolición de la acción, por el contrario, se trata de la abolición del lenguaje oral (principal cadena que nos ata a la acción) y por tanto, de la reafirmación de la acción como hecho puramente primario y espontáneo."

Ya nadie prometería algo, ya nadie contaría una mentira como historia propia, siquiera una verdad. El lenguaje oral había acabado. Imagínate, ya todos las acciones humanas no se sostenían más que en ellas mismas. Alguien decidía hacer algo, y lo hacía. De alguna u otra manera, el entendimiento sensible con el otro se reducía tan a lo concreto y necesario, que no había ya posibilidad de planificar un mañana.

Ellos creían ser los verdaderos forjadores del presente. Acabar con el lenguaje, desterrar el futuro y toda alusión por fuera del aquí y ahora, había sido obra de todos y de nadie. Pero no podían evitar estar contentos. En sus primeros tiempos reinó el encantamiento hacia esta nueva forma de organizar el acto humano. De manera tal, cualquier vicisitud que tensionara los ánimos era resuelta individualmente y en los términos que manejaban esas individualidades.Pero no imagine lo peor, lector; ¿Quién se atrevería al combate abierto y eterno, que tanto recordaba a la sociedad de libre diálogo -violenta por excelencia-; en vez de bajar las armas, sonreír, hacerse unos mimos y abandonar el objeto de disputa? Él era el factor que nos había mantenido hablantes, en guardia y calculadores: El objeto en disputa.

2.

Si bien la cosa marchaba a todo babor, nada hemos dicho sobre cómo llegaron éstos precursores a la transformación de la totalidad del acto humano en cada rincón del planeta. ¿Qué se nos ocurre?¿De qué manera un pequeño grupo llega a hacerse masivo sin pisotearse a sí mismo y traicionar su idea? ¡Y qué idea! ¡Nada menos que dejar de hablar! Nada menos que recuperar el valor del acto humano, dejar de pensarlo y expresarlo, para pasar a vivirlo y perderlo.

Sonaba extraño escucharlos arengar en sus asambleas "Hasta el silencio.. siempre!". "Pero bien -decían- ¿cómo haremos para hacernos escuchar?¿qué plan minucioso ejecutaremos para lograr el silencio eterno?¿cómo responderemos a las dudas que nos planteen nuestros interlocutores?.

Hablaron y hablaron durante meses, pero no repararon en el fundamento básico de su proyecto. Jamás reeditarían la praxis por la praxis misma en tanto que se mantuviesen hablando. La clave era la acción. Pero aquí había algo más, ellos no querían estar solos. Temían a la soledad casi un poco más que al libre diálogo. De ahí parte el hecho de mantenerse hablantes y, como primer paso de su praxis revolucionaria, engendrar la contracara de su propia idea.

3.

Así fue pues como resolvieron generar adherentes: Empapelarían toda la ciudad con el nombre de su organización, interpelarían gente, interrumpirían el portal de noticias mundial y transmitirían en directo sus ideas, escribirían cartas de lectores en los diarios. Todo todo esto basándose en su principal postulado: "basta de hablar".

Los primeros tiempos en los que la organización se iba masificando fueron los más curiosos. Entre los mismos participantes del grupo, luego de una ferviente discusión, se decían "cállate!". "No, cállate tú!". "Jamás" replicaba el primero. "Sigan la lista de oradores" decía, un poco más apaciguado, un tercero.

No sé bien por qué algunos participantes de la organización empezaban a sospechar que esto no funcionaría. De modo tal, no supieron hacer otra cosa que empezar a hablar en privado y despotricar en contra de estos contradictorios que luchan por el silencio y no hacen más que hablar pavadas. "Rompámos!" -dijieron-. Construyamos una verdadera agrupación por el silencio eterno. Y no tardaron en adjudicarles el adjetivo de "contrarevolucionarios" a sus antiguos, y para nada diferentes, camaradas.

4.

¿Por qué había de serles tan difícil callar? ¿Por qué no hablar menos, trabajándolo por etapas? Pues claro! Nadie querría ser un reformista. Lo entiendo. ¿Por qué en grupo, tentándonos a cada rato al libre diálogo?. En fin: ¿Por qué planearlo, si el plan mismo era la traba?.

Al poco tiempo la cosa se puso tensa. Conformaron pequeñas brigadas que irrumpían en las casas con agujas gigantes e hilos gruesos y le cocían a la boca a todos. Mujeres y niños. Maridos y abuelas. Nadie quedaba excento. Con hierros al rojo vivo quemaban las bocas por encima de las coceduras. Un poco de pegamento y una arandela gigante que recubría la boca y pasaba por la nuca. Como un cinturón de castidad, este era un cinturón del silencio.

¿Por qué liberarlos a ellos primero y no a nosotros mismos? -me pregunté- ¿Por qué pretender este supuesto bienestar, recubierto con argumentos muy lógicos blablabla, para el otro?. Predicar con el ejemplo, eso fue lo que nunca hicimos, y aunque lo buscásemos, también nos hubiésemos equivocado. El ejemplo, el accionar bien, funciona así, como algo que yo hago en función de otra cosa: El poder predicar.

Recuperar la acción misma teniendo como principal arma el cese del diálogo era lo que ellos buscaron. Tanto se habían equivocado que el mundo terminó en silencio mientras ellos decidían cómo seguir con esto. En definitiva, ellos eran sus propios enemigos. Ellos eran los detractores de la sociedad que ellos mismos, a base de diálogo y garrote, habían forjado.

El dejar de hablar era un acto, un estado de pensamiento que moría en la acción. Praxis. Y aquí vemos cómo no se podría predicar con el ejemplo. Ya que un hombre que optó por el silencio jamás podría explicar cómo llegó él a ser ejemplo, pues si lo haría, dejaría de ser en ese instante ejemplo de alguien.

Nadie, entonces, tuvo en principio voluntad de reeditar la acción. Nadie puso su cuerpo por "la idea". Nadie calló. Nadie estaba convencido, todos tuvimos miedo. Así vemos pues, como estos hombres se convierten en verdugos, principalmente, de sí mismos. El silencio, como la Libertad, si se la desea, se la pierde. Existe ahora. Cállate. Sé libre. Pero jamás lo pienses, ni lo digas. Sólo hazlo.. pero ahora.

18 sept 2008

Higiene Marital

Ella me querrá tanto que si me viera sucio y entendiera que no me doy cuenta de ello, me invitaría a bañarnos. Para verme verse vernos limpios siempre.

Ollzqta.-

14 sept 2008

Mutatis Mutandis


Cambiando todo lo que deba ser cambiado

9 sept 2008

Moco o prohibición


Leía obligadamente Frued mientras se sacaba un moco. Decenas de jóvenes concentrados en sus lecturas acompañaban en silencio un acontecimiento nuevo nuevo. Hizo un bollito con él, lo miró, parecía salado y rico. Con su cabeza apuntaba a Freud, pero sus ojos registraban que un acto íntimo por venir pudiera ser realizado en una biblioteca pública.
Felizmente estaba sólo, él y su moco.. no podía ser de otra manera..

5 sept 2008

Lolita


Ella había entrado en mi mundo, en la umbría y negra Manololandia, con violenta curiosidad; la inspeccionaba con una mueca de divertido disgusto y ahora me parecía que estaba dispuesta a marcharse con un sentimiento muy parecido a la franca repulsión. Nunca vibraba bajo mi caricia y un estridente "¡qué crees que estás haciendo!" era cuanto obtenían mis esfuerzos. Al país maravilloso que yo le ofrecía, prefería la película más estúpida, el relato más empalagoso. No hay nada más atrozmente cruel que una niña adorada. ¿He dicho el nombre de ese bar lácteo que visité una vez? Pues se llamaba nada menos que La reina frígida. Sonriendo con cierta tristeza, apodé a Lo Mi princesa frígida. Ella no comprendió esa melancólica broma.

No frunzas el ceño, lector; no quiero dar la impresión de que no hice lo posible por ser feliz. El lector debe comprender que dueño y esclavo de una nínfula*, el viajero encantado está, por así decirlo, más allá de la felicidad. Pues no hay en la tierra otra felicidad comparable a la de amar a una nínfula. Es una relación hors concours, pertenece a otro plano de sensibilidad. Apesar de las halaracas y muecas que hacía, y apesar de su vulgaridad, y del peligro, y de la horrible tragicidad de todo ello, yo me empecinaba en mi paraíso escogido: un paraíso cuyos cielos tenían el color de la llamas infernales, pero un paraíso con todo...



*ninfa pequeña, así llamaba el protagonista a Lolita, su amor amor.



Lolita, de Vladimir Nabokov

4 sept 2008

Metafísica de la tercera edad


Por las noches se levanta, semidormida. Se conduce al baño con ganas de cagar y mear. Sin darse cuenta, prende la luz y el estractor a la vez. Y no lo hace conociendo el inmundo olor que deja cuando caga.
Y aquí viene lo genial de ella y lo fabuloso de su técnica: una vez de espaldas al inhodoro, a 80º con el suelo, ya lanza su pedo y sus primerísimas gotas de pis.
Para sorpresa de Manuel el espectador, que mira por un hilo de luz que regala la puerta, ella jamás se moja la bombacha. Eso sí, deja el estractor prendido impidiendo que la casa descance.