17 may. 2011

Manuel Connor

En la puerta de un kiosco espero que dos jovenes terminen de comprar. Cuentan las monedas,
pierden o invierten tiempo. Delante mío un padre espera tambien, su niña lo mira desde el auto
a pocos metros. Me separa de ella un alambrado.

Camara lenta y empiezo a sentirme como Sara Connor. La princesita sonríe picaramente con movimientos suaves, su voz hace eco, retumba. Golpeo el alambrado, la llamo. Ella sigue en su historia.

Vivo Terminator a la Latinoamericana. La plaza. Esta rubiecita jugando.
Yo grito:- guarda que parece que no hay agua! -. Me cuelgo del alambrado:- guarda que parece que no hay agua!

La plaza muere reseca. La niña muere de sed. Yo tambien. De nada sirvió al fin la búsqueda interior.

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desde Capilla del Monte, el enero del 2011

1 comentario:

HM dijo...

Sospechaste acertadamente Manolín, a la final no juí a la flia, no recuerdo por qué, seguramente alguna estupidez me mantuvo distraído.
con respecto a tu ensueño apocalíptico diré lo que diría la antonieta "si no tienen agua por qué no toman speed con vodka?"

te mando un beso heterosexual
El Boni